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Luis Enrique se reestrenará con la Selección el 3 de septiembre en Stuttgart contra Alemania

Ya hay hora y fecha para el debut de España en la UEFA Nations League de 2020, que además supondrá el regreso de Luis Enrique al banquillo de la selección: 3 de septiembre a las 20:45.

El conjunto español debutará contra Alemania en el estadio de Stuttgart, la joya del espectacular complejo deportivo de Cannstatter Wasen. Será el primer encuentro del equipo español en 2020, ya que los previstos para marzo se suspendieron como el resto de choques. El siguiente partido oficial de España será contra Ucrania, en fecha y hora aún por anunciar.

Luis Enrique dirigirá ese día su primer partido desde que el 26 de marzo de 2019 tuviese que abandonar, primero momentáneamente y después de manera permanente, su cargo de seleccionador para cuidar de su hija enferma, que finalmente murió.

La RFEF anunció su regreso en noviembre, echando por el camino al que había sido segundo de Luis Enrique y gran ayudante, Robert Moreno, en una convulsa transición que culminará con el encuentro ante Alemania.

El homenaje de la RFEF por el Mundial de 2010 sólo contará con dos campeones del mundo: Del Bosque y Torres

La RFEF no perderá la oportunidad de festejar este sábado 11 de julio, cuando se cumplen 10 años de la mayor gesta de la historia de la selección española de fútbol: el Mundial de Sudáfrica.

Para ello, ha convocado a los aficionados a las 11 de la mañana en la Plaza de Colón, que fue el centro neurálgico de la fiesta en 2010. Desde las 10:00 se expondrán diferentes objetos relacionados con aquel Mundial, como el propio trofeo de campeones del mundo, camisetas y otros objetos.

El escenario con la Copa del Mundo estará habilitado de 10:00 a 15:00, para que los aficionados se hagan fotos con el trofeo.

Sin embargo, lo que podría ser una celebración histórica va a quedar un poco descafeinada por las circunstancias en las que se van a producir. A la limitación de aforo obligatoria por las medidas de seguridad sanitaria, se une que sólo habrá dos integrantes de aquella histórica selección, pese a que muchos de ellos están en España y no están en activo.

Vicente del Bosque y Fernando Torres serán los únicos integrantes de aquel histórico grupo que estarán presentes en el festejo oficial. No estarán, por ejemplo, Iker Casillas, capitán de aquel equipo (y excandidato a las elecciones de la RFEF), Andrés Iniesta, autor del histórico tanto ante Holanda, o David Villa, máximo goleador histórico de la Selección.

Además de ellos y Luis Rubiales, como anfitrión y organizador, estarán diferentes personalidades públicas, como el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, o la presidenta del Consejo Superior de Deportes, Irene Lozano, que además ya ha recibido este miércoles a la Copa y al propio Del Bosque en la sede del organismo.

Vicente del Bosque: “Están puestos los cimientos para volver a ser campeones del mundo”

Vicente del Bosque fue el padre de la estrella que cuelga en el pecho de la selección española de fútbol desde 2010. Fue clave, no sólo por saber coger a un equipo ya ganador, sino por pulirlo para hacerlo aún mejor.

Diez años después de aquella noche inolvidable en Johanesburgo, donde confiesa que pasó más frío que en algunos inviernos de su Salamanca natal, rememora aquella gesta y cuenta algún secreto, aún hoy desconocido, de cómo España se proclamó campeona del mundo.

Inevitablemente. Incluso sin salir de casa. Creo además que es bueno que nos feliciten pero porque está bien recordar esos momentos para que la gente no se olvide de aquello. Estoy atendiendo a muchos compañeros suyos y en especial de América Latina. Creo que para mi es una obligación atenderos y agradeceros este recuerdo que para mi significa un momento bonito de mi vida y es bueno para que la gente joven sepa que ganamos y que ellos pueden ser en un futuro los ganadores. No me agobia tanta felicitación. Al revés, y además te das cuenta que han pasado diez años y ojalá que los medios de comunicación y los deportistas puedan volver a vivir algo igual.

No lo he visto y tengo que fiarme de lo que me dice, pero bueno… No es una pregunta para mi. Creo que quien lo ha publicado o editado te podrá responder mejor. Quizás han querido centrarlo en los jugadores que son los protagonistas de verdad. Nosotros guiamos a un grupo pero nada más. Me llevo bien con todo el mundo y me alegro de que en este tiempo LaLiga y la RFEF, con la connivencia del CSD, hayan llegado a un acuerdo para acabar el campeonato, que era tan importante. De lo demás no me preocupo y no estoy en esas cosas, de verdad.

Muy a menudo me he acordado de él, de Jorge Pérez y de Fernando Hierro. Fueron tres figuras importantes de la Federación en estos años. Las cosas no suceden por casualidad o porque nosotros seamos más listos. Desde la Federación se trabajó bien para tener mejores instalaciones, mejor formación de los entrenadores, impulso al fútbol femenino, fueron ellos los hombres importantes. Eso es como si el Real Madrid, o yo que he estado toda mi vida allí, me olvidase de la figura de Don Santiago Bernabéu. En la Federación ellos hicieron un excelente trabajo y en especial Ángel Villar.

No, de verdad, las cosas hay que hacerlas desde el convencimiento. No ha sucedido así… También yo he sido un poco despegado y no quiero culpar a nadie y quizás haya sido yo el que se ha despegado en este asunto.

Además del título, siempre estamos orgullosos de la concentración. La convivencia de más de 50 días en un lugar austero pero que nos tuvo a todos muy unidos. Estuvimos muy cómodos y sin quejas de nadie. Siempre hay concentraciones largas que son incómodas y me acuerdo por ejemplo de La Martona o en otros que siempre hubo quejas pero aquí fue un lugar ideal. Bueno, hay que decirlo, salvo el paréntesis de los tres días después del partido de Suiza. Incluso esos días se fortalecieron vínculos positivos.

Veníamos de ganar los diez partidos de la clasificación con claridad y autoridad. Pasamos tres días muy incomodos pero teníamos confianza en nosotros hasta el punto que nos visitó el presidente de Iberdrola, uno de nuestros sponsors, y Sergio Ramos en la comida le dijo que si éramos campeones nos regalara un reloj como el que llevaba él. Yo no entiendo, a mi con que dé la hora es bastante, pero debía de ser bueno y al final, fuimos campeones y nos regaló un reloj a cada uno. Yo estaba alucinando. Acabábamos de perder el primer partido y el clima entre todos era muy positivo y esperanzador con mucha confianza en lo que estábamos haciendo pese a no haber tenido suerte en el primer partido.

Normal. Pero hicimos otra cosa más. Tuvimos durante todo el Mundial gestos que nos unieron. Por ejemplo después de perder con Suiza, atendimos a los medios de comunicación que no tenían derechos con la única intención de unir a todos y no la de vencer.

Hombre, nosotros ganamos el Mundial con un gran equilibrio. No hemos barrido a nadie. Sólo a Honduras les ganamos con dos goles de diferencia y… al resto todos por la mínima. Tuvimos mucha suerte pero creo que también teníamos algunas cosas buenas y esas también nos llevaron al triunfo.

Por eso tiene mérito. Ganamos sabiendo competir y haciendo las cosas bien. Estábamos muy unidos, con pocas distancias entre líneas, cuando teníamos el balón lo buscábamos para tener esa posesión que nos diera la autoridad ante el rival.

Quizás la profundidad que no tuvimos fue lo que hicimos menos bien. Pero también sabíamos que los torneos cortos había que tener una máxima concentración y estar ordenados defensivamente y eso sí que lo hicimos bien. Si acaso es la profundidad o tener más veces ese ataque, pero tuvimos a un Villa inmenso, a Puyol por un lado y a Iniesta por otro que nos salvaron en esos días en los que los partidos tan equilibrados se producen tan pocas oportunidades.

No, no, qué va. Me acordé de gente que ya no está y que le hubiera gustado vivir el momento. Me acordé de todos los que trabajan en el fútbol base sin pensar en nada más que ayudar al fútbol modesto llevando el agua o los balones. Me acordé de todos los chavales y de todos los anónimos que trabajan por el fútbol sin ningún interés económico. De esos me acordé porque han hecho tanto bien por el fútbol español.

Creo que no tengo ningún secreto. Recuerdo, eso sí, el día de la final estuve toda la mañana con Johnny Metgod, ayudante del seleccionador holandés, que había sido compañero mío en el Madrid y estuvimos juntos todo la mañana. Fue un momento que agradecí en un día como ese aunque pueda parecer extraño esa reunión.

Todo fue agradable. En aquella fiesta no sólo estaban los españoles, lo he dicho alguna vez, había emigrantes que se identificaron con nuestro triunfo y con los españoles. El fútbol nos debía una Copa del Mundo y llegó.

No lo sé. Hay que tener en cuenta que 210 selecciones y sólo una es la que gana. Sí que es cierto que estamos cerca de volver a ganar porque están puestos los cimientos y porque estamos al nivel de los mejores.

Creo que sí. Repito que tenemos puestos los cimientos aunque es verdad que nosotros tuvimos unos grandes jugadores. Quizás no tuvimos una gran estrella mundial pero teníamos grandes futbolistas a los que convencimos de que si éramos y jugábamos como un equipo podíamos hacer lo que hicimos y que seríamos más y mejor reconocidos.

Ni a Messi ni a Cristiano Ronaldo en su mejor época. Bueno, y ahora, porque estos dos van a ser eternos. Es un dato a tener en cuenta. Es un reconocimiento hacia ellos y también hacia nosotros y sin desmerecer a los de nuestro equipo, también con esa pizca de suerte que no tuvimos en otros mundiales.

Sí, claro. En el fútbol nadie sabe lo que puede pasar. Fíjese que Robben nos pudo marcar… En el banquillo estábamos preparando la tanda de penaltis por si las moscas momentos antes de que marcara Iniesta… Curiosamente, aunque estábamos en superioridad numérica, nadie nos aseguraba que ganásemos. El fútbol es impredecible. El gen del gol de Iniesta nace de gente que no fueron titulares. Navas, que comenzó la carrera, Torres y Cesc le dio el pase a Andrés. Pero claro que teníamos que adelantarnos a la posibilidad de los penaltis…

Pues seguramente, pero hay que confiar en él porque lleva una racha increíble lanzando y marcando con una gran seguridad.

No, no. Nada. Sólo tengo una espina por lo entrenadores que no terminan sus trabajos. Tengo dolorcillo porque no me gustaría que hubieran echado a tantos entrenadores, me produce un sin sabor. Lo demás es opinable según la camiseta que te pongas, el cariño que tengas a un club o a otro, pero forma parte del fútbol. Por eso te digo que depende de la camiseta que te pongas.

Sí. Me hubiera gustado hacerlo mucho más como jugador claro. Pero bueno, eso forma parte del pasado y me conformo con haber guiado a un grupo fácil de llevar porque todos sabíamos a que queríamos jugar y todos lo reconocían. Teníamos todos las ideas claras y las llevamos a efecto, no sé si con cabezonería, pero las llevamos creyendo en ellas. El entrenador y los jugadores también creían en lo que les decíamos.

Nada. Nos dimos un abrazo porque en ese momento estábamos emocionados y era más un momento de gestos que de palabras. Nosotros llevábamos tanto tiempo juntos que… Desde el fútbol base hemos trabajado los dos. Yo nunca quise ser entrenador, no era el camino.

Sí, es verdad, y en poco espacio de tiempo porque fueron tres temporadas en el Real Madrid, un año en Turquía y los ocho de la Selección, más los del Castilla que los considero de formación.

No, no. Decía Vujadin Boskov que los entrenadores valemos lo que valen sus jugadores y es la verdad. Estamos en manos de los jugadores: si ellos son buenos, nosotros también lo somos porque si no es muy difícil que alguien triunfe si no tiene materia prima.

Nada de nada. Luis Aragonés fue quien comenzó y una de las primeras cosas que hicimos nosotros fue decirles a los jugadores que hablarán siempre bien de Luis y de nosotros, mejor que no hablasen. Nosotros no intentamos borrar ninguna huella de ese pasado glorioso. Es verdad que tuvimos que ir dando pasos, fuimos cambiando cosas para el Mundial, un 30% de la Eurocopa y para la siguiente habíamos cambiado un 50%. Fuimos renovando de una manera natural, como sucede en todos los sitios.

No. Hicimos lo que creíamos que teníamos que hacer. Si hubiéramos sido egoístas nos hubiéramos marchado con el Mundial. Teníamos confianza en nosotros aunque yo sabía que un cuarto título consecutivo sería muy complicado.

Sí. La Copa del Mundo y la Eurocopa. Todos los partidos.

Pues he sufrido a veces cuando no llegaba algún balón o no lo hacíamos bien. Pero también he visto que hicimos bastantes cosas bien y que, aunque tuvimos suerte, también hicimos las cosas correctamente.

Sí, pero nunca he sido capaz de que sonara. No sé si por pulmones o por habilidad, no tenía la técnica y no era capaz.

Tengo muchos, como el frío de las noches de Johannesburgo. Eran peores que en Salamanca en invierno. Pero una de esas noches rasas, el día de San Juan, celebramos la fiesta saltando las hogueras. Quemamos lo malo y deseamos saltando el fuego lo mejor para todos. Fue una magnífica noche de esas que no olvidaremos porque allí saltamos todos pensando en que nos fuera bien, o con esa intención lo hicimos para espantar lo malo y ser positivos. Parece que sí salió bien aquello de las hogueras.

Cierra los ojos y revive

Mientras algunos recuerdos se pierden en un limbo inaccesible, hay determinados momentos de la existencia, buenos y malos, que quedan cincelados con una claridad meridiana, imborrables.

No conozco a nadie que no recuerde con quién estaba, a quién se abrazó cuando el yerno perfecto, o sea Andrés Iniesta, se convirtió en “iniestademivida”. A punto de entrar en un plató televisivo, mi abrazo eterno fue con el ‘Lobo’ Carrasco, como si quisiese agarrarme a todas aquellas generaciones de grandes futbolistas españoles que no tuvieron la suerte de que sus estrellas se alineasen. Las lágrimas, tras el pitido final, estaban dedicadas al abrazo que faltaba, el del padre con el que no poderlo compartir.

Aquel 10 de julio sudafricano nos sacudimos, aunque fuese por unos días, todos los complejos, mostramos al mundo nuestro talento y nuestra inigualable manera de ser felices.

Si me permiten la ironía para los que no entienden el magnetismo del fútbol, aquellos once chicos en calzoncillos detrás de un balón nos vertebraron como país, nos elevaron la autoestima y nos hicieron sentir orgullosos de ser españoles, dirigidos por un hombre maravillosamente cercano. Volveré a ver los partidos de aquel Mundial, los especiales, las intrahistorias y leeré las entrevistas, pero nada será más placentero que cerrar los ojos y revivir…