Cinco lecciones de Luis Aragonés que pueden ayudar a Luis Enrique en esta Eurocopa

Sólo tres entrenadores en la historia de más de cien años de la selección española de fútbol saben lo que es ganar una Eurocopa: José Villalonga, Luis Aragonés y Vicente del Bosque. A ellos puede unirse Luis Enrique Martínez si supera los tres partidos que, como mucho, le queda en este torneo.

Por carácter, posiblemente el más parecido sea Aragonés. El ‘Sabio‘, como ‘Lucho‘, era un hombre de fuerte temperamento, de ideas muy claras y de lengua muy afilada. Muy recordadas son sus broncas con los periodistas: algunas harían parecer las ruedas de prensa actuales una estrofa de un cuento para niños. También su manera de motivar a los jugadores que tuvo a su cargo, bien en los clubes en los que estuvo, bien en la propia selección. Incluso han tenido polémicas similares: Aragonés dejó en tierra a Raúl y Luis Enrique, a Sergio Ramos.

El torneo que cambió la historia moderna de la selección fue el de 2008. Los Casillas, Puyol, Xavi, Iniesta, Villa, Torres y compañía se convirtieron en un grupo de leyenda, pero quien abrió la espita fue Aragonés. Todos los jugadores que estuvieron a su cargo dicen lo mismo: sin él, no se hubiera ganado.

Quizá ahora que España está ante la temida frontera de los cuartos de final, a Luis Enrique le puede venir bien rememorar algunas enseñanzas que dejó el legendario ‘Zapatones’. Lecciones en las que “hablaba fuerte porque tal”.

De las imágenes más vistas de Luis Aragonés, la del banquillo del Mallorca yendo a por un veinteañero Samuel Eto’o para agarrarle de la pechera es de las más recordadas. Tanto el camerunés como todos los futbolistas que estuvieron a su cargo le agradecieron esas actitudes, a la larga.

“He tenido que amagar con cogerle del cuello a algún futbolista. Son muy jóvenes y pueden cometer errores, y mucho más a esa edad. Siempre he ido de frente y con la verdad por delante, y eso lo tienen muy en cuenta”, explicó Aragonés al respecto. Luis Enrique, en este sentido, es muy parecido a él.

Ganar, ganar, ganar y volver a ganar. Así resumió Aragonés el fútbol, con su habitual retranca, en una memorable rueda de prensa estando al frente del Atlético de Madrid. Esa actitud siempre mirando el triunfo la trasladó en la charla previa a la final del Ernst Happel de Viena.

“Del subcampeón no se acuerda nadie. Hemos venido aquí a ganar la copa de Europa. Están que si somos, que si hacemos fiesta… Hacemos fiesta si les ganamos. Y como somos mejores les vamos a ganar”, resumió sobre el mismo césped del estadio antes de la final de Alemania. Quizá España no era mejor hombre por hombre, o quizá sí. Pero Aragonés les metió en la cabeza que lo eran y eso bastó.

Cada partido de España en esta Eurocopa ya va a ser una final. Y, en palabras de Aragonés, “las finales no se juegan: se ganan”. No les queda otra, tanto por las expectativas puestas en el equipo como por las ganas que tienen de demostrar al mundo entero que las críticas recibidas fueron injustas.

Luis Enrique es muy consciente de ello y por eso prepara cada partido como si fuera el más importante de su vida. Durante unas horas, lo es.

Aragonés, como Luis Enrique, tuvo una relación complicada con la prensa. Posiblemente mucho más, porque ‘Lucho’ ha aprendido a tirar de ironía y retranca para dar suaves palos a los periodistas.

Consciente de que le tenían muchas ganas, nada más llegar a aquella Eurocopa, Aragonés les recordó que iba a ser a él a quien le iban a crucificar en los medios. “Si no llego a la final con este grupo es que soy un mierda”, dijo. Antes ya les había advertido: “ni cuartos, ni hostias. Hemos venido a ganar. Somos los mejores. No hay nadie mejor y lo vamos a demostrar. Nos han matado, pero aquí estamos y no para pasar de cuartos“. La prensa se convirtió en el enemigo, algo que también le ha ocurrido a Luis Enrique.

Bastian Schweinsteiger, toda una institución de Alemania, fue minimizado por Luis Aragonés al concepto “el rubio ese que se calienta como la madre que lo parió”. En la charla previa a la final, el seleccionador que ese día acabaría levantando la Copa de campeón les recomendó que fueran a provocarle para buscar una expulsión.

En ese otro fútbol, el que va más allá de tácticas y movimientos en el campo, Aragonés era uno de los mejores. Luis Enrique también tendrá que enseñarle estas triquiñuelas a los suyos, ya que él mismo las hacía en sus tiempos en el campo. Si como dijo Aragonés, entre risas, “el fútbol es esto, es de listos”, es porque sabía que desquiciar a un rival podía ser tan o más importante que meter un buen pase.