Con el Cholo, sí que sí

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En los últimos quince años, lo que podríamos llamar Era Post Doblete, el Atlético de Madrid pareció empeñarse en repetir el mismo guion temporada tras temporada, salvo honrosas excepciones. La sinopsis sería la siguiente: en Agosto, tras importantes desembolsos económicos en fichajes más o menos ilusionantes, el Atleti siempre parecía capaz de discutir el bimomio que forman Barça y Madrid o, cuando menos, con capacidad para competir con ellos y disputar los títulos. La frase que mejor resume el sentido de la parroquia calchonera (si pintamos el cuadro a pie de chiringuito o en alguna terracita, mejor que mejor) era la siguiente: Este año, sí; este año, sí que sí.

Luego llegaban algunos tropiezos en Septiembre, no demasiado preocupantes de no ser porque se repetían en Octubre y, normalmente, se agravaban en Noviembre, lo que acababa llevando siempre al mismo punto muerto: en Diciembre, el Atleti estaba muy lejos del primer tren liguero y, en muchas ocasiones, ya eliminado de las otras competiciones. No siempre fue así, claro: no hay que olvidar la Europa League ganada con Quique Sánchez Flores (y la consiguiente Supercopa) y mucho menos el doblete continental que logró en los últimos meses ya con Simeone en el banquillo.

Pero la asignatura pendiente del Atlético de Madrid era lograr una buena regularidad en Liga. Su capacidad para motivarse en competiciones eliminatorias, apoyado en gran parte en un estadio con un ambiente espectacular en sus mejores noches, está sobradamente demostrado. Pero lo que nunca conseguían los rojiblancos era competir bien en Liga, con regularidad, sin perder puntos con los rivales más pequeños, siendo capaz de sacar adelante los partidos aunque no jueguen del todo bien.

La clave de todo es Diego Pablo Simeone. Su máxima es competir, competir y competir. Nada de minusvalorar a ningún rival. Prohibido pensar que un partido ya está ganado. Nunca pensar que ya aparecerá Falcao para arreglar un entuerto. Todos tienen que correr hasta la última gota de sudor, con más fuerza y ahínco si se trata de acudir a la ayuda de un compañero. No importa la calidad individual que tengas o que parezca que no se cuenta mucho contigo (véase caso Adrián-Costa). Con el Cholo si trabajas como es debido eres tan importante como el que más.

Así las cosas, ahí está el Atleti cuando ya estamos en la recta final de Enero. Segundo en la Liga, a 8 puntos del líder, con 7 ventaja sobre el tercero que, para más inri, es su rival ciudadano, el Real Madrid. 13 más que el cuarto y, lo más importante de todo, 15 puntos sobre el quinto puesto, el primero en quedarse sin plaza para la Champions del curso siguiente. Mientras tanto, en cuartos de final de la Copa, con pie y medio en semifinales tras el 2-0 que le endosó al Betis la semana pasada. En semifinales se cruzará con Sevilla o Zaragoza, con lo que a priori sería el favorito para llegar a la final. Sin olvidar, claro, que está en dieciseisavos de la UEFA Europa League (se enfrentará al Rubin Kazan), una competición en la que defiende su condición de vigente campeón como uno de los favoritos.

Por si fuera poco con todo lo anterior, hay un asunto más a tener en cuenta. Muy importante. El Atlético tiene una plantilla muy compensada y muy joven. Sí, lo más probable es que en verano pierda a Falcao (y eso es mucho perder), pero detrás de Falcao hay un equipo con todas las letras. Una defensa muy compensada, con Godín, Miranda y el Cata Díaz respondiendo con nota, y un lateral como Filipe que por fin está rindiendo como se esperaba. Arriba, además del Tigre, tiene a dos delanteros muy jóvenes, ya asentados en la élite pero con un gran margen de mejora, como son Adrián y Diego Costa.

Pero lo más importante está en el mediocampo. Dependiendo lo que necesite el equipo, la medular rojiblanca puede adoptar diferentes caras. Para ello tiene un buen puñado de futbolistas que funcionan muy bien, incluso cuando llevan varias semanas sin participar mucho. Dos veteranos como Tiago (31) y Gabi (29), el capitán que tanto necesitaba el un equipo como el colchonero; gente con mucha experiencia pero que aún no han llegado a su momento más álgido, como Arda Turan (25) y Raúl García (26) y, finalmente, un chaval muy joven que está creciendo a pasos agigantados de la mano del Cholo, Koke (21). Y los que están por venir, jovencitos que prometen mucho: Óliver (18), Kader (21) y Saúl (18), sin olvidar al lateral Manquillo, que ayer jugó su segundo partido liguero con el primer equipo, asistencia de gol incluida.

El Atlético de Madrid, este año, sí que sí. Y el año que viene y el siguiente, también, ¿por qué no? La clave está en que la bicefalia que gobierna el club sea capaz de seducir al Cholo Simeone para que renueve y así confirmar, de una vez por todas, que este proyecto tiene futuro. Jugadores tienen y entrenador también.

Gracias: NdF