El ‘osado’ Puyol se corta la melena

Año 2002. José Antonio Camacho es el seleccionador nacional y está preparando el Mundial de Corea y Japón. Hace casi dos años decidió convocar a un chico melenudo de técnica poco depurada y con un entusiasmo arrollador. Juega de lateral derecho y en más de una ocasión se le pregunta por qué se encuentra en los elegidos y qué ha visto en Carles Puyol. Camacho ve un potencial mayúsculo. “Es un tío. No es bueno regateando ni centrando, pero sube la banda una y otra vez y pone el balón en el punto de penalti. ¿Por qué? Por que es un osado. Por que cree en lo que hace. Y no tiene miedo ni a tirar un caño ni nada. Es un tío!

adios_puyol

Una definición muy acertada para un perfil que se ha pulido a mejor con el paso de los años. Puyol pasó de lateral a central y ahí creció aún más. Su justito 1,80 nunca fue un impedimento para pegarse con los espigados delanteros de otras selecciones. Ni tampoco para hacer el gol a Alemania que llevó a España a su primera final de un Mundial. Dentro del vestuario español siempre fue el padre silencioso que imponía respeto a cada internacional nuevo que se estrenaba con la Selección.

Han sido catorce años de entrega sin rechistar desde que debutase en el Estadio Olímpico de Sevilla en noviembre del año 2000 con derrota ante Holanda (1-2), en los que ha vivido momentos duros y el tramo más dulce en la historia de la selección con dos Eurocopas y un Mundial en un tramo de 100 partidos. Su legado traspasa los límites de lo futbolístico ya que ha conseguido hasta el aplauso del seguidor del eterno rival. Y eso no lo consigue cualquiera. Incluso el reconomiento internacional. Un mito italiano como Franco Baresi le definía así: “Donde otro jugador no se atrevía a meter el pie, Puyol ponía la cara”.

¡Gracias Puyol! ¡Enhorabuena, mito!


gracias: laenergiadelaroja