El primer Mundial de La Roja

El Campeonato Mundial de Selecciones Militares es una competición de fútbol organizada actualmente por el Conseil International du Sport Militaire (CISM), la cual juegan atletas militares representando a sus respectivas naciones. Al ser una competición organizada por entidades castrenses, la gestión y la organización de esta selección no les correspondía a las distintas federaciones sino al Ministerio del Ejército, en época franquista. Hoy es competencia del actual Ministerio de Defensa.

La selección española militar de fútbol debutó en 1964, con el Teniente Coronel de Aviación Luis Alfonso Villalaín como seleccionador. En un encuentro con los medios, el militar aclaró el desconocimiento que había mostrado la Federación sobre sus actividades, recalcando que por un lado los jugadores se hallaban bajo disciplina castrense, y que la misión encomendada a los futbolistas era como cualquier otro servicio militar.

La selección española fue creada en 1920 con el objetivo de presentar un equipo de fútbol que representase a España en los Juegos Olímpicos de ese mismo año en Amberes (Bélgica).

La selección disputó su primer partido oficial el 28 de agosto de 1920, en Bruselas (Bélgica), donde se enfrentó en la fase previa a la selección de Dinamarca (subcampeona en las dos anteriores ediciones). Este encuentro, que ganó por 1-0 gracias al tanto de Patricio Arabolaza —primer gol oficial de la historia del combinado español—, significaría convertirse en la selección nacional número 28 en disputar un partido internacional. En la posterior fase final, le tocó enfrentarse a la anfitriona selección belga en cuartos de final, frente a la que cayó derrotada por 3-1 en un partido en el que los jugadores españoles no jugaron un gran partido posiblemente por el fuerte ambiente en contra del público local.

Los anfitriones acabarían saliendo campeones, tras quedar descalificada la selección checoslovaca por abandonar durante la disputa de la final. Debido a ello, España pasó a incorporarse a un torneo de consolación para dilucidar las medallas de plata y bronce entre el resto de los equipos participantes. Se disputó una nueva fase previa entre los equipos que no habían alcanzado las semifinales anteriores, enfrentándose en las eliminatorias ante la selección sueca. En este partido surgió la histórica frase de José María Belauste:

«¡Sabino; a mí el pelotón, que los arrollo!»

Éste cumplió con su frase, ya que consiguió igualar el primer gol sueco para que Domingo Gómez-Acedo marcase posteriormente el 2-1 final. El siguiente enfrentamiento frente a la selección italiana fue saldado con una victoria por 2-0 gracias al «doblete» de Félix Sesúmaga, que les permitió luchar por las medallas frente a los semifinalistas del torneo: Países Bajos, Francia y Checoslovaquia. El equipo de los Países Bajos fue el único rival de España (ya que Francia no se presentó a disputar los encuentros y Checoslovaquia había quedado descalificada por su abandono en la final anterior), al que derrotó por 3-1 con goles de Sesúmaga, en dos ocasiones, y «Pichichi». España ganaba así la medalla de plata.

Los medallistas españoles fueron Domingo Gómez-Acedo, Patricio Arabolaza, Mariano Arrate, Juan Artola, Joaquín Vázquez, José María Belausteguigoitia «Belauste», Sabino Bilbao, Ramón Eguizábal, Ramón «Moncho» Gil, Ricardo Zamora, Silverio Izaguirre, Rafael Moreno «Pichichi», Luis Otero, Francisco Pagazaurtundua, José Samitier, Agustín Sancho, Félix Sesúmaga y Pedro Vallana junto con el seleccionador Paco Bru.

La primera participación de la selección en un torneo oficial resultaba así un éxito que sin embargo tardaría en repetirse.

España jugó su primer partido en territorio nacional en el año 1921. Fue un encuentro frente a la entonces campeona olímpica. Se batiría a Bélgica por 2-0 en Bilbao, y jugaría 7 encuentros amistosos frente a la vecina selección de Portugal durante toda la década de los años 20. En un encuentro amistoso de esa misma década, en 1929, venció a una de las selecciones con la que ha sostenido una histórica rivalidad, Francia, por 8-1.

Pese a ser subcampeona olímpica, en la siguiente cita olímpica, en París en el año 1924, no consiguió clasificarse para la fase final tras caer derrotada ante Italia por 1-0 con un gol en propia puerta del español Pedro Vallana.

El mismo rival les eliminaría en los Juegos Olímpicos de 1928 de Ámsterdam en los cuartos de final al perder por un contundente 7-1 en el partido de desempate por la igualada a un gol en el partido previo, después de haber ganado curiosamente por ese mismo resultado a la selección mexicana en los octavos de final. En este partido destacó el capitán y delantero José María Yermo Solaegui, que anotaría 3 goles. Empezaba a forjarse una rivalidad con el país transalpino.

España tuvo el privilegio de convertirse en el primer equipo no británico en vencer a la selección de Inglaterra en un partido amistoso disputado en Madrid en 1929 que finalizaría 4-3. Con el fútbol internacional asentado y con la llegada de la profesionalización, se organizaría a la primera disputa mundialista, en lo que sería el primer gran evento dedicado al fútbol de selecciones, el Mundial.