España deja una buena imagen en el empate ante Portugal y Adama Traoré brilla en su debut

El amistoso vecinal entre Portugal y España acabó con un empate sin goles en un partido con algo de público que sirvió para que Luis Enrique hiciera varios experimentos, diera descanso a sus fijos (no jugaron De Gea, Ansu Fati, Jesús Navas… y Sergio Ramos solo 10 minutos) pensando en los próximos compromisos oficiales e hiciera debutar a José Campaña y, sobre todo, un Adama Traoré que revolucionó a la Roja en la segunda parte.

Era un partido para hacer pruebas y así se lo tomó Lucho, que sacó un once que poco tiene que ver con sus teórico equipo titular. En la portería salió Kepa, sin duda un respaldo tras sus últimas malas actuaciones en la Premier. El inédito dúo Diego Llorente-Eric García formó en el centro de la zaga y arriba, sin Ansu Fati, salieron Dani Olmo y los Moreno: Rodrigo y Gerard.

jugó Cristiano Ronaldo en una Portugal con un once con rotaciones pero más reconocible, pero ello no fue obstáculo para una España que mandó desde el minuto uno, cuando Gerard casi marca en un balón suelto.

La primera parte fue un monólogo español, con Olmo multiplicándose y probando fortuna desde lejos en dos ocasiones ante un seguro Rui Patricio. El portero luso salvó a su equipo en un disparo a bocajarro de Gerard que fue la mejor ocasión de los de Luis Enrique ante una Portugal totalmente superada y que solo se asomó a la meta de Kepa en los minutos finales. La tuvo Guerreiro en una dejada de cabeza de Cristiano, pero el lateral falló estrepitosamente, mientras que el ‘7’ probó fortuna con un testarazo demasiado forzado.

Portugal dio un paso adelante tras el descanso y solo la mala fortuna evitó que marcara. Primero fue un zapatazo de Cristiano el que se estrelló en el larguero, después una contra llevada por el de la Juve la remató Renato Sanches también al travesaño.

Al descanso ya había hecho debutar Luis Enrique a Campaña y luego lo hizo con Adama Traoré, que demostró sus tremendas condiciones. Una jugada típica suya de potencia acabó en un centro que Olmo remató y obligó a Rui Patricio a lucirse.

El extremo del Wolverhampton fue un cuchillo por su banda con una internada tras otra, pero no sin la suerte final, aunque quien perdonó fue Joao Félix que no acertó a empujar el balón a puerta vacía en el descuento.

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