Koke: Fútbol sin Ley

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La Colonia de los Taxistas de Vallecas acoge a familias humildes y trabajadoras, aquellas que algún día confiaron en lograr lo mejor para sus hijos. Allí se vive de manera distinta y la mayoría de las situaciones tienen un valor sustancial. Mientras los mayores buscan el euro para encauzar el futuro, los más pequeños echan los dientes en la calle, la otra Universidad de la vida.

El fútbol forma parte de ese decorado, aunque cada vez se prodiguen menos las pachangas en los parques. Koke Resurrección rompió varios pares de zapatillas y de botas porfiando con sus amigos del barrio. Jugó en todos los puestos, incluso de portero, pero sólo pensaba en parecerse a su ídolo: Juninho, aquel endiablado delantero brasileño del Atlético de Madrid.

El Atlético, su otra pasión, metida en vena desde que acompañaba a su padre para ver a su hermano en los campos del Colegio Amorós. Luego le llegaría el turno porque contó con el apoyo de sus padres. Hasta su madre le acompañaba en el autobús hasta los campos de entrenamiento cuando no podía su padre por motivos laborales. Como el pequeño se manejaba bien con la pelota merecía una oportunidad. Después de fijarse en los campos de tierra de la zona, le tocó el caviar de la hierba del Cerro de Espino.

Dicen que los técnicos se quedaron impresionados con la calidad de aquel chaval con enormes rizos. Y con su evolución. Su golpeo de balón es extraordinario y posee un sentido de la orientación sobresaliente en la ejecución del pase. Dotes que le han servido para ganarse entre sus compañeros los apodos de ‘el nuevo Xavi’, ‘Milinko Koke’ o ‘Kokinho’.

Mientras los halagos se cocinan a su alrededor, Koke se mantiene impermeable. Le ayuda su timidez, coraza que pierde cuando vuelve por Vallecas, como cuando acudió a la inauguración de su Peña ‘Koke’ y los de barrio. Ahí sí se siente cómodo, como cuando juega con el Atlético de Madrid y, ahora cada vez más, con la Selección.

Del Bosque le mira con ojitos brillantes. Ve en él un jugador con un potencial impresionante y está muy bien ubicado para entrar en la lista definitiva de 23 que acudirá al Mundial. Casualidades de la vida en Brasil, donde el fútbol en la calle es una religión. ¡Qué se lo digan a Koke!

Foto © Carmelo Rubio


gracias: laenergiadelaroja