La importancia de llamarse Busquets

En el mundo del fútbol el premio está reservado para el goleador, para el que maneja con estilo el arte del regate y para el pasador cartesiano. Pero sobre el césped hay otro tipo de actores. Tan importantes como los anteriores pero sin tanto reconocimiento entre la gran masa. En ese grupo de encuentra Sergio Busquets. El medio centro del Barcelona es el eje principal sobre el que gira todo el engranaje de la maquinaria de juego de su equipo y de la selección española.

 

Lo dijo en su día Del Bosque durante la concentración de España en Suráfrica mientras disputaba el Mundial: ‘Si fuese jugador de nuevo me gustaría parecerme a Sergio‘. Un reconocimiento que dividió a la prensa en sus críticas. Busquets es lo que es. Un futbolista generoso, que trabaja en un segundo plano para que los demás recojan el fruto. Su papel es llevar a cabo el trabajo más ingrato. No perder el sitio, acudir en ayuda del compañero para echarle una mano, robar el balón y correr como un poseso.

No está en los candidatos al Balón de Oro y posiblemente tampoco jamás lo gane, pero el fútbol le necesita. Y sobre todo su equipo. Ayer, en el partido de la Copa del Rey frente al Málaga, le tocó descansar y el Barcelona perdió buena parte de su identidad, que se transformó en un empate inesperado. Es cierto que faltaban otros jugadores como Pique, Alba, Xavi o Pedro, pero el equipo se descosió por el centro, por el medio… Hizo aguas. Y muchos se acordaron de Busquets. Pedazo de futbolista. Sólo se valora su trabajo cuando no está y se resiente su equipo. Aviso. Hay que cuidar a este jugador. Es único. No tiene recambio y su caché sube cada día que pasa. Es un pilar en el Barcelona y en la selección.

gracias: laenergiadelaroja