La selección española tiene atisbos de mejorar… pero no lo suficiente

Más allá del récord de Sergio Ramos o el debut de Unai Simón y Marcos Llorente, el primer partido de esta concentración de noviembre dejó poco que rascar para la selección española de fútbol.

Aunque Luis Enrique sacó lecturas positivas, sobre todo el final del partido el juego de España dejó una sensación un tanto negativa. Los cambios funcionaron a medias y la falta de gol sigue estando muy presente, algo que deberá cambiar si no quieren llevarse un susto tanto en la UEFA Nations League, compromiso inmediato, como en la próxima Eurocopa.

Las lecturas positivas se pueden resumir en:

Los mejores minutos de España fueron en el arranque del partido. No es casual que el gol llegase antes de la media hora, y con una gran jugada que culminó Sergio Canales a pase de Álvaro Morata. La contrapartida de esto fue que, cuando las líneas se desajustaron, Países Bajos empezó a ganar espacios y balones largos.

Aunque no vio portería, Morata fue muy protagonista en el ataque de España. El delantero de la Juventus dio una asistencia, se metió entre líneas, se desmarcó… Mostró las cualidades de un ‘9’ que necesita España. A diferencia de Traoré o Dani Olmo, el madrileño se mostró mucho más participativo.

La veteranía es un grado y Koke fue de los mejores del partido. El rojiblanco cruzó todos los balones, midió los tiempos y aguantó cuando debía, e incluso paró el partido para que sus compañeros cogieran resuello. Clave en la recuperación de balón, se asoció muy bien tanto con los de arriba como los de atrás. Su capitanía circunstancial no es más que el prólogo a una obligada más pronto que tarde.

Aunque fuera un amistoso, Unai Simón se mostró seguro durante prácticamente todo el partido. En un momento en el que tanto De Gea como Kepa están discutidos, el del Athletic Club demostró que está preparado para ser la alternativa.

Aunque la unidad ‘B’ de España tuvo buenas lecturas, también dejó malas. Y para un equipo que aspira a todo, hay que mejorar en:

La pareja de centrales, Eric García e Iñigo Martínez, no dejó la confianza que antaño dejaban los Ramos-Piqué o Piqué-Puyol. La dificultad para sacar el balón jugado, especialmente al final del partido, es algo a trabajar. Los pocos minutos que tuvo Sergio Ramos tampoco mejoraron este aspecto.

Ya quedó claro en el partido entre Real Madrid y Valencia que aún no está al 100%, y con la selección ha pasado lo mismo. Desubicado, sin ofrecerse, sin desbordar… Y, encima, perdió la marca de Van de Beek en el gol neerlandés. Claramente necesita mejorar.

La presión con la que empezó el partido se fue diluyendo conforme pasaron los minutos. “En la segunda parte hemos tenido desajustes en la presión, pero hay que reconocer la dificultad de jugar contra Países Bajos. Tendremos que rectificarlo”, admitía Luis Enrique.

El problema más grave de España sigue sin resolverse: falta gol. El buen partido de Morata no se tradujo en goles, que es lo que se le pide, y ni Gerard Moreno, ni luego Traoré o Dani Olmo lo cambiaron. Sin gol, no hay fútbol.