Luis Enrique da una lección a la selección tras la comida de conjura: se paró a hacerse fotos con los aficionados

Los dos días de descanso de partidos en esta Eurocopa han servido para que todas las selecciones supervivientes en el torneo se relajen un poco antes de las rondas eliminatorias que arrancan este mismo sábado.

España es una de ellas, y necesitaba un descanso. Tras una fase de grupos muy dura en lo anímico, Luis Enrique les ha dado descanso de entrenamientos este viernes pero no ha desaprovechado la jornada.

Toda la plantilla y el cuerpo técnico han abandonado por un día la Ciudad del Fútbol de Las Rozas y se han desplazado a Madrid capital para comer en uno de los restaurantes más exclusivos del centro, el Aarde, que está en plena Plaza de la Independencia con la Puerta de Alcalá en el centro.

Los jugadores internacionales disfrutaron de una comida un poco distinta (aunque sin salirse de la estricta dieta que recomiendan los nutricionistas de la RFEF) y de un rato de desconexión antes de regresar al cuartel general. Por unas horas, Álvaro Morata, Luis Enrique, Sergio Busquets, Aymeric Laporte y compañía se olvidaron de los problemas que aún tiene la selección y del difícil duelo ante Croacia.

A su salida del establecimiento les estaban esperando numerosos aficionados. Aunque sin muchas ganas, algunos saludaron a los presentes antes de meterse en el autobús para reemprender la vuelta a casa. El que no tuvo dudas fue Luis Enrique, que antes de subirse al autobús se paró a hacerse selfies con los aficionados.

Después de las críticas recibidas por parte de la afición por el desapego que genera este equipo, el propio seleccionador se ha encargado de ser el primero que muestre cercanía con los hinchas, incluso saltándose el protocolo de seguridad anticovid.

Ya lo hizo tras el último y brillante partido de la fase de grupos, cuando ordenó a todos (empezando por Jordi Alba, en ese momento capitán del equipo porque Busquets estaba con las televisiones) que fuesen al fondo de la afición a aplaudirles por su apoyo.

La goleada sobre Eslovaquia ha bajado un poco el listó de las críticas, si bien aún hay dudas en torno a este equipo. Croacia medirá realmente hasta qué punto están listos para mantener el papel de favoritos que se autoimpusieron, especialmente porque si superan al equipo que comanda Luka Modric tendrán un camino muy complicado, con rivales de la talla de Francia, Alemania, Inglaterra o Portugal si se cumplen las expectativas.