Para Marruecos sería un triunfo y poder cumplir un gran sueño

España, Portugal y Marruecos, ese es el equipo, la apuesta compartida con el Mundial 2030 en el horizonte. Es un sueño posible, a eso van encaminados todos los esfuerzos. Es una idea que ya se ha barajado antes, que algunos pensaron que estaba descartada, pero ha vuelto. Después del conflicto librado entre los países de la Confederación Centroamericana y del Caribe de Fútbol (CCCF) y Marruecos a propósito de la candidatura para organizar el Mundial 2026, a la postre para la apuesta conjunta entre Estados Unidos, Canadá y México, surge una nueva posibilidad, el gran trampolín para dar fuerza al fútbol en la región. Pero en este caso, quizá las cosas se ven con mejores ojos. En principio, la idea era presentarse de la mano de países cercanos, tratar de conseguir que el mejor evento futbolístico del planeta tuviera lugar en el norte de África. Pero ahora, el hecho de compartir ese viaje con dos potencias futbolísticas como España y Portugal, brillantes a nivel de selecciones y de clubes, permite afrontar el reto con mayor optimismo.

Rotaciones. Y es cierto que esa Copa del Mundo a tres bandas, por primera vez en la historia descansando en países de dos continentes, llegó a barajarse con vistas a la edición de 2026, pero la rotación de continentes jugaba en contra, ya que todo apuntaba a que Europa no podría acoger la competición en esa fecha tras haberlo hecho en 2018 Rusia. Marruecos debía mantener la respiración y redoblar la apuesta cuando fuera más factible. Y 2030 así lo parece.

En Marruecos quedó claro que la anterior propuesta había encontrado la oposición del presidente de la UEFA, Aleksander Ceferin, que quería organizar la edición de 2030 en el Viejo Continente.

Últimamente, las relaciones entre España y Marruecos se han fortalecido. El fútbol es un buen punto de encuentro y hay numerosas formas de demostrarlo. Sir ir más lejos, con lo sucedido el pasado 12 de agosto. La Supercopa de España disputada en Tánger deja clara la cercanía entre ambos países. El Barcelona-Sevilla fue mucho más que un partido de fútbol. Marruecos pasó con nota el examen, que no era otro que demostrar la capacidad para acoger partidos de máxima competición internacional. El chasco tras no ser elegida sede del Mundial 2026 debe pasar. Esta candidatura conjunta con Portugal y España es la mejor forma de reinventar un sueño.