Pepe Reina: «Diego Costa se ha mojado»

A sus 31 años, Pepe Reina vive una segunda juventud en el Nápoles de Rafa Benítez. ?Nápoles me ha dado una frescura distinta. Es prácticamente volver a empezar de cero otra vez. Volver a querer gustar, volver a agradar?, dice en esta entrevista. Mantiene intacta su ilusión por la selección y aunque cree que ?nos hemos hecho más previsibles? por lo que les estudian los contrarios, deben ?luchar, mejorar y exigirse cada día más?. Por ello está seguro de que aunque la selección deje de ganar ?no vamos a dejar de tener hambre?. Ve complicado repetir en el Mundial porque ?a lo mejor, por desgracias del destino, nos mandan a casa en primera ronda. Pero la ilusión es repetir los éxitos pasados?. Además habla de Diego Costa ??se ha mojado?- del que espera que ?sea una ayuda y que no un lastre, que no nos quedemos con diez?, de Casillas -?el carisma lo va a tener siempre?-, de Diego López -?ponerse en su piel es complicado?- y de su futuro, que no ve en Barcelona -?Ahora mismo está difícil?-. Y una sorpresa, le gustaría que el Atlético de Madrid ganara la Liga: ?Me gustaría que por una vez se cambiaran las tornas y la ganaran ellos?.

Lo típico al presentar a Pepe Reina es decir que es la alegría de la selección, la chispa del vestuario, el speaker y todo lo que rodea su arrolladora y extrovertida personalidad. Pero Reina es algo más. Primero, es un portero como la copa de un pino y por eso lleva nueve años como fijo en la selección campeona del mundo y doble de Europa. Además, es una pieza clave del vestuario, una de las llaves del éxito de España en el último sexenio. Aunque su aportación deportiva ha sido escasa ?sólo ha jugado 31 partidos de los 128 que ha disputado España desde que debutó con La Roja en 2005- su labor en la cocina de España no tiene precio. Reina es el pegamento de la selección, uno de los baluartes del buenrollismo del grupo y punto de referencia de los internacionales. Desde hace siete años todos los jugadores pasan por su habitación en la víspera de todos los partidos para cumplir con la tradición: comer cruasanes con chocolate y hacer piña.

– Otra victoria ante Italia. ¿Le podemos quitar ya la etiqueta de bestia negra?
– Desde 2008, sí. Fue entonces cuando rompimos la barrera al menos psicológica que había en España, lo de los cuartos? Es un rival que últimamente se nos ha dado bien, pero no deja de ser Italia, una selección competitiva, que saben muy bien a lo que juegan. Pese a que la final de la Eurocopa se dio como se dio, que fue todo muy favorable, en la fase de grupos y en las semifinales de la Confederaciones se vio a una Italia distinta, con un sistema que nos hizo mucho daño. No deja de ser un rival muy incómodo. Parece que no está, que no hace mucho, pero te complica mucho la vida porque son muy competitivos.