Revive los ocho goles del Croacia – España: de la cantada de Unai Simón al jugadón entre Morata y Oyarzabal

España ganó, por segundo partido consecutivo, un encuentro de esta Eurocopa marcando cinco goles. Sin embargo, a diferencia de lo vivido ante Eslovaquia, Croacia sí les puso las cosas difíciles, con tres tantos: uno de ellos regalado por Unai Simón y otros dos en apenas cinco minutos en las postrimerías del partido.

A los 20 minutos, a España se le puso muy cuesta arriba el partido por culpa de un error incomprensible de Unai Simón. El portero del Athletic no recibió bien una cesión que parecía fácil de Pedri e, incomprensiblemente, acabó metiéndose el balón en su portería.

Este error no le hizo perder la confianza, y acabó siendo uno de los héroes del encuentro.

El gol en propia, aunque dejó medio tocada a España, no fue definitivo ni mucho menos. El guión fue el mismo: presión y más presión, hasta que llegara el gol. Y llegó en forma de un gran zapatazo de Pablo Sarabia, que había comenzado la jugada. Sólo tuvo que rematar un rechace de Livakovic.

Tras volver del descanso, España mantuvo la idea y el premio lo obtuvo uno de los que ha servido para revolucionar el torneo en los dos últimos encuentros: César Azpilicueta. El lateral derecho cabeceó un centro medido de Pedri para adelantar a la selección. Ni mucho menos fue definitivo, como tampoco lo fue el siguiente.

Los mejores minutos de España llegaron justo antes de los peores. El gol de Ferrán Torres fue de listo: mientras la defensa croata se quedaba parada, él vio que podía desmarcarse para un balón largo. Se plantó ante Livakovic y con frialdad le batió para hacer el tercero de la cuenta española. Quedaba poco más de 15 minutos para el 90, y ni mucho menos estaba hecho todo.

Los cambios no le salieron bien a Luis Enrique, al menos a priori. A cinco minutos del final, con Croacia echada arriba, Orsic aprovechó un tumulto en el área para meter el pie y marcar un gol que sacó Unai de la propia portería. El colegiado Çakir lo dio cuando notó que le vibraba el reloj, señal de aviso de que había atravesado la línea.

España quedó noqueada y los de Dalic creyeron mucho más. Por pura fe, Pasalic cabeceó un gran centro ante el que no pudo hacer nada Unai pese a la estirada. El tanto supuso un duro golpe moral para España, aunque no lo suficiente como para que se rindieran. El encuentro se fue a la prórroga.

Mediada la primera parte de la prórroga, y después de un partido en el que lo dio absolutamente todo, Álvaro Morata se resarció y en toda una declaración de intenciones a quienes tanto le han dado y criticado durante esta Eurocopa, se sacó de la manga un golazo: fuerte, colocado e imparable. Un gol digno de un delantero centro de los mejores del mundo.

La guinda del partido también tuvo a Morata entre los protagonistas. El delantero fue el autor de la asistencia a Mikel Oyarzabal, que recibió de su compañero en el ataque para batir por quinta y última vez a Livakovic. España consumaba así una remontada sufrida, trabajada y, sobre todo, merecida.