Un balón del Mundial que Putin regaló a Trump desconcierta al Servicio Secreto de EE.UU.

El pasado 16 de julio, Donald Trump, presidente de los Estados Unidos y Vladimir Putin, presidente de la Federación Rusa mantuvieron su primera cumbre bilateral en Helsinki, Finlandia para tratar,sobre todo, de política internacional en la que varios conflictos abiertos mantienen a día de hoy las tensiones entre Washington y Moscú.

Entre ellas, está el ciberespionaje, un tema a la orden del día desde que desde varios sectores de EE. UU. se acusase a Rusia de injerencia a través de ataques cibernéticos en el proceso electoral de 2016 que acabó con la victoria de Donald Trump (republicano) sobre la candidata demócrata Hillary Clinton. La investigación de esta injerencia es la que ha retrasado la nueva reunión hasta principios de 2019. 

En esta línea, tanto la CNN como Bloomberg especulan con el riesgo de seguridad que puede suponer el Telstar que Vladimir Putin le regaló a Donald Trump en la rueda de prensa posterior a la cumbre de Helsinki.

Ambas cadena norteamericanas avisan del riesgo que puede suponer el chip NFC que incluye el balón fabricado por Adidas. Este chip, el mismo que se utiliza para pagar con los smartphones, funciona por proximidad y va incluido en el balón para facilitar al que lo compre “información exclusiva sobre el balón, contenido de fútbol de Adidas, competiciones, etc” tal y como explica la marca alemana en su web. Avisan del riesgo de que el chip haya sido suplantado por otro que pueda suponer un riesgo de seguridad o que este mismo haya sido hackeado desde Rusia.

Mientras la Casa Blanca no se ha pronunciado sobre este regalo, el Servicio Secreto norteamericano avisó de que “todos los regalos pasan una revisión exhaustiva” para tratar de minimizar la alarma generada sobre el Telstar.

Además, en CNN, citan a Scott Schober, experto en seguridad cibernética, que prácticamente descarta la posibilidad de espionaje. “Este es el tipo de tecnología utilizada para el pago móvil con teléfonos inteligentes, y se trata de acercar los dos dispositivos, en este caso generalmente dentro de un par de centímetros. Si alguien tenía alguna mala intención, probablemente eligieron la tecnología incorrecta” dijo. En esta misma línea se mueve Adidas en su web asegurando que “no es posible eliminar el contenido” que incluyen en el NFC aunque no ha querido pronunciarse sobre si el chip podría ser hackeado.

Aún así, varias voces en EE.UU. siguen sospechando sobre el regalo como el senador republicano por Carolina del Sur, Lindsey Graham que, a través de su Twitter advirtió sobre el posible riesgo de seguridad que podría suponer el balón oficial de este Mundial de Rusia.

Tampoco tranquilizó demasiado Dan Coats, director de Inteligencia Nacional asegurando que Moscú se esfuerza de forma “continua” y “omnipresente” para “socavar la democracia norteamericana”.

Sea como sea, el riesgo sería la posible transmisión de información desde el teléfono conectado al balón aunque el chip NFC contiene poca capacidad de almacenamiento. De momento, en EE. UU. ya se ha usado para un ‘hackeo’ cotidiano como colarse en el metro de San Francisco o Nueva Jersey trucando las tarjetas sin contacto gracias a un simple smartphone.