Alemania vuelve a hacer el ridículo

Alemania vuelve a ser un mar de dudas. El combinado dirigido por Joachim Löw sufrió una durísima derrota por 1-2 frente a Macedonia del Norte, lo que supone un verdadero varapalo después de las dos recientes victorias frente a Islandia (3-0) y Rumanía (0-1). Es el segundo ridículo de la Mannschaft en cuestión de cuatro meses tras el 6-0 frente a la Selección Española en Sevilla. Comenzó adelantándose en el marcador el combinado sureuropeo en el descuento de la primera mitad, obligando a la favorita a subir dos marchas para volver a meterse en el partido gracias a una pena máxima meterializada por Gündogan, pero un tanto de Elmas en los compases finales del encuentro volvió a hacer escombros de una Alemania que termina el parón en tercera posición del grupo de clasificación para el Mundial por detrás de armenios y, precisamente, normacedonios.

El choque en Duisburgo comenzó como era de esperar. La cuatro veces campeona del mundo no tardó en hacerse con el esférico y estuvo a punto de adelantarse a los diez minutos de partido. Un disparo de Goretzka se estrelló en el travesaño normacedonio, provocando que la Mannschaft se relajase y no volviese a llegar al área visitante con claridad hasta pasada la media hora de partido. Esta vez fue Gnabry el que tradujo la posesión alemana en dos ocasiones claras que, una vez más, no terminaron en el fondo de la red. Los de Angelovski se tomaron el segundo aviso germano muy en serio, tiraron de valentía y, prácticamente de la nada, se adelantaron en un descuido de la zaga local que aprovechó el veterano Pandev.

No daba crédito Löw. La sólida defensa de Macedonia del Norte fue capaz de contener el poderío ofensivo de una Alemania a la que, a diferencia de las recientes victorias ante Islandia y Rumanía, le costaba la vida poner en serios apuros a la zaga visitante. Löw no se lo pensó. Introdujo a Younes y Werner por Havertz y Gosens, intentando someter a un rival que permitió a los de Löw igualar el partido en una falta de Alioski sobre Sané en el área. Gündogan no perdonó desde los once metros, pero Alemania no fue capaz de dar la vuelta al marcador. Werner falló una clarísima a puerta vacía. Su equipo tuvo suerte de el que el árbitro no vio una mano clarísima de Can en el área que quedó impune gracias a la ausencia del VAR. Y, finalmente, volvió el drama tras un derechazo de Elmas que impactó en el marco protegido por Ter Stegen y en el corazón alemán.