Griezmann, a escena

Griezmann cumplió. Prometió resolver su futuro antes del debut ante Australia y lo ha hecho. Ahora le toca volver a hacer buena la idea de que come en la misma mesa que Cristiano, Messi y Neymar. El anuncio de Griezmann habrá dejado tranquilo a Deschamps. Francia es una selección sísmica hasta el extremo. En 1998 fue campeona con el seleccionador Aimé Jaquet, llamando “parásitos” a los periodistas. En 2002 se fue a casa sin hacer ni un gol. En 2006, cuando todos daban por muerta a la generación de Zidane, llegó a la final; y en 2010 se vieron aquellas imágenes extravagantes en la concentración de la bella Kysna, con los jugadores declarados en rebeldía contra Raymond Domenech.

Convengamos, pues, que Francia es así (sigue el partido en directo en As.com). Deschamps ha vuelto a hacer una convocatoria explosiva que arrancó en el asunto Benzema y que continúa con las ausencias de Payet, Martial, Lacazette o Rabiot. Su convocatoria, sin embargo, es exuberante. Y su equipo inicial, emocionante. Se espera un once con una edad media inferior a los 25 años y un tridente (Mbappé, Griezmann y Dembélé) que en su mejor expresión podría resultar devastador.

Su primer rival en la bella Kazán, cuyo Kremlin fue declarado Patrimonio de la Humanidad, es Australia, una selección que suena al veterano Cahill, 38 años, y a su seleccionador sorpresa. Bert Van Marwijk, constructor de la Holanda subcampeona en Sudáfrica en 2010, clasificó para el Mundial a Arabia Saudí, saltó y se ha subido al barco de los socceroos a última hora.

Francia llega bien preparada, con jugadores en el punto de cocción justo para dar el salto a cracks. Subcampeona de la Eurocopa (2016), en Brasil se quedó por el camino por un despiste de un tierno entonces Varane que fue superado por Hummels. Ya dio la sensación de estar para más y desde entonces no ha hecho sino incorporar talento. Cualquier expectativa está justificada.