Italia clama por la Nazionale

“Vamos a ir al Mundial y puede que lo ganemos”. Roberto Mancini sacó pecho tras el empate ante Irlanda del Norte, que dejó a Italia fuera del Mundial a la espera de las peligrosas repescas de marzo. El recuerdo del apocalipsis deportivo vivido en 2017 sigue muy vivo, y al parecer ni las alegrías de la Eurocopa fueron suficientes para borrarlo. De hecho, de los cinco partidos que jugó a partir de septiembre, la Azzurra solo ganó uno, ante Lituania, (5-0), sumando cuatro empates con apenas dos goles marcados. Los dos penaltis fallados por Jorginho ante Suiza costaron la clasificación, pero los problemas de esta Italia van más allá de eso. El equipo sigue teniendo calidad e identidad, pero le falta como el aire un delantero centro que finalice sus jugadas. Immobile y Belotti nunca ganaron la confianza total del técnico, que ayer prefirió salir de inicio con Insigne de falso nueve, dejando al del Torino en el banquillo al lado de Scamacca y Raspadori. La prensa, que siempre alabó el enorme trabajo de Mancini, esta vez fue muy dura. Según ‘La Gazzetta dello Sport’, simplemente, Italia “hizo el ridículo en Irlanda del Norte”, donde el encuentro “acabó 0-0, aunque el resultado pudo haber sido peor” por culpa de una Italia “irreconocible en sus principios de juego, en el espíritu y en casi todos los protagonistas”. El rotativo rosa habló de “pesadilla” en su primera página, donde tuvo espacio también una entrevista a Arrigo Sacchi: “Estamos cansados y algo engreídos. Ahora, pies en el suelo”.

‘Tuttosport’, en su portada, aseguró que “se necesita otra Italia” y que Mancini “debe resolver el problema de los goles”. Para el ‘Corriere dello Sport’, Italia está “colgando de un hilo” y “mereció ir a la repesca”. El batacazo de la Nazionale también ocupó las primeras páginas de la prensa generalista. ‘Il Mattino’, por ejemplo, habló de “pesadilla Mundial” e ‘Il Resto del Carlino’ describió la situación con un tajante “qué desastre”.

Lo más triste es que el miedo a revivir la pesadilla de 2017 esté cancelando rápidamente las legendarias noches de la Eurocopa levantada hace apenas cuatro meses. Esa es la gran pregunta del periodista Alessandro Barbano: “No sabemos si duele más ver a Suiza clasificada o la sospecha que el triunfo de Wembley haya sido casual y desproporcionado. Se esfuma la memoria de los gestos atléticos, de los números, del esfuerzo coral que nos llevó al trono de Europa. Lo que queda es una Italia muy pequeña”.