Jabulani: el terror de los porteros

Buffon lo calificó como “ridículo” y “con un bote para niños”. Víctor Valdés dijo que era “imprevisible” porque no describía una trayectoria regular. Casillas le definió como “una pelota de playa”. Roberto Carlos creía que “parecía hecha de plástico”. El portero inglés Paul Robinson explicó: “Tiene una capa de plástico alrededor y cuando está mojada es aún peor”. Y el exportero del Inter y titular con Brasil en Sudáfrica, Julio César, lo tildó de “horroroso”: “Parece una de esas pelotas que se compran en el supermercado”.

Hablamos del Jabulani, el balón de 2010, el más criticado de la historia de las Copas del Mundo. Los porteros de Inglaterra, Argelia, Japón y Ghana protagonizaron algunas de las cantadas más sonadas de Sudáfrica. Pero todos ellos, jugadores crucificados por sus aficiones, tuvieron una coartada a la que agarrarse, el errático balón. Y no se trataba de una simple impresión o de sus sensaciones dentro del campo.

La mismísima NASA entró en la polémica, al analizar el comportamiento y la aerodinámica del esférico. Y los resultados no pudieron ser más contundentes.

A una velocidad superior a los 72km/h, el Jabulani experimentaba un ‘efecto nudillo’ que hacía que su dirección variara de forma totalmente aleatoria durante su vuelo. Un efecto que se veía potenciado por la geografía sudafricana, con varias ciudades por encima de los 1.000 metros sobre el nivel del mar.