Juego de espías

Si usted ha olvidado la razón por la que Italia no está en el Mundial conviene recordarlo en pocas palabras, concretamente en una: S-u-e-c-i-a. La selección nórdica fue la que dejó en la cuneta a Italia en la repesca. Por lo tanto, Suecia juega la carta de Italia (sigue el partido en directo en As.com).

Pero por marciano que parezca, el partido no estará marcado ni por Suecia ni por Corea, ni siquiera por Italia, sino que la atención está plenamente centrada en un extraordinario y fabuloso caso de espionaje.

Sucedió en Austria, cuando Jacobson, un miembro del cuerpo técnico sueco estuvo espiando de forma furtiva los entrenamientos de Corea. Como difícilmente un sueco puede infiltrarse haciéndose pasar por un coreano, lo que hizo fue alquilar una casa cerca del campo de entrenamiento. Desde allí vigilaba y trasladaba la información a sus superiores.

Concluida su misión con éxito, el espía aguantó el secreto todo lo que pudo hasta que hace un par de días se fue de la lengua en el diario Swedish Express: “Tuve que escalar una montaña durante mucho tiempo para llegar al lugar, pero fue perfecto”.

Ayer, en rueda de prensa, el seleccionador sueco tuvo que justificarse: “Nuestro personal no entendió que eran entrenamientos a puerta cerrada”.

Lo más grande vino después, cuando le tocó hablar al seleccionador coreano: “Sabíamos que había un espía, pero también que salvo a Son Heung-Ming, del Tottenham, los suecos no reconocerían a ninguno, así que en el calentamiento de los amistosos cambiaba el dorsal de los jugadores”. Hoy, Suecia-Corea, abierto al mundo.