La ruptura de Luis Enrique y Sergio Ramos en la selección española: una bronca, una llamada y un viejo rencor

Luis Enrique no da puntada sin hilo. Nunca se mordió la lengua como jugador, y mucho menos como entrenador. Y en la selección española no tiene filtro ni lo quiere. Por eso la manera en la que empezó a dar la convocatoria para la Eurocopa 2020 en la que no estaba Sergio Ramos no fue casual, sino que estaba muy pensada.

“La confección de la lista requiere de la toma de muchas decisiones, un seguimiento exhaustivo a los jugadores a lo largo de la temporada, de su rendimiento e incluso de su comportamiento. (…) No puedo dejar de acordarme de los jugadores que nos han ayudado a lo largo de la temporada y que, por diferentes motivos, no pueden estar en ella”. Así comenzó el seleccionador, casi poniendo el dique de contención ante el tifón que le iba a sobrevenir.

La relación entre Luis Enrique y Sergio Ramos no es buena desde hace mucho. Se respetan profundamente, pero ya. Desde el mismo día del nombramiento del asturiano como seleccionador hubo el ‘run-run‘ de que el barcelonismo del primero y el madridismo del segundo podían suponer un problema. Nada más lejos: llegaron a una ‘entente’ y desde entonces todo fueron buenas palabras mutuas.

Ese buen rollo cambió en marzo, en esos tres polémicos partidos en los que Ramos sumó minutos para afianzar su récord como el futbolista con más partidos en la selección española.

Luis Enrique señalaba en la rueda de prensa que entendía que muchas preguntas fueran sobre la ausencia de Ramos. “Cuando ponía a Ramos los 90 minutos, que le ponía 90 minutos y se desgastaba, cuando le ponía cinco, que si por qué le sacaba ese tiempo para sumar una internacionalidad… Siempre son decisiones complicadas“, admitió, recordando la polémica y las críticas que le llovieron por alinear al sevillano en dos de los tres partidos clasificatorios para Catar 2022.

En esa convocatoria hubo lío. La de los partidos para Grecia, Georgia y Kosovo fue la última lista que hizo el técnico asturiano antes de esta definitiva para la Euro y, según ha podido saber este medio, a Sergio Ramos no le gustó nada. Frases del estilo “Quién es este”, señalando a alguno de los nuevos, o “qué lista es esta” salieron de su boca. Quejas en privado, que acabaron llegando a los oídos de Luis Enrique. El capitán y el seleccionador tuvieron una tensa conversación, casi una bronca, que enrareció el ambiente del combinado nacional. Para rematar, Ramos salió lesionado aunque con dos partidos más para su récord.

La participación de Ramos en la Eurocopa quedó entonces supeditada a su estado de forma. Sólo una súbita mejoría de su rendimiento iba a hacer que Luis Enrique le llamara, dado que se dio cuenta que las palabras del futbolista, que le aseguró que estaba bien en marzo, no eran ciertas.

Tanto es así que ni siquiera ha agotado las 26 plazas disponibles: Luis Enrique prefiere ahorrarse dos huecos en el equipo antes que llevar a Ramos y reabrir el debate.

Prescindir de una figura como Sergio Ramos no es una decisión que se tome a la ligera. Luis Enrique sabía de antemano que podría generar el revuelo que, finalmente, se ha producido, y por eso le llamó para informarle de que no iba a estar. Una llamada telefónica que fue cordial, pero seria. El motivo no era para andarse con risas y lo sucedido en marzo no ayudó.

Además de ser uno de los mejores centrales de los últimos tiempos, Ramos es el capitán de España desde que heredó el brazalete de su amigo Iker Casillas. Precisamente él fue el defenestrado por el anterior seleccionador, pero con una diferencia evidente en las formas: Julen Lopetegui no lo solventó con una llamada, sino que se desplazó a Oporto para comunicarle en persona al portero que no iba a contar con él.

¿Volverá a vestir Ramos la camiseta de España? “Siempre ha ido a la Selección y podrá seguir haciéndolo en el futuro”, señalaba Luis Enrique. Eso no significa que vaya a hacerlo, ni mucho menos, ni que le vaya a echar de menos por veteranía.

César Azpilicueta, otro de los ‘mayores’ en un combinado con una media de edad en torno a los 25 años, asumirá ese rol sin mayores dificultades, junto a Sergio Busquets, que será el único campeón del mundo presente con la camiseta de España. La capitanía, efectiva o de facto, recaerá sobre ellos.

En primera fila del Salón Luis Aragonés de la Ciudad del Fútbol de Las Rozas estaba este lunes Luis Rubiales. El presidente de la RFEF vio en directo cómo Luis Enrique dio una lista de convocados ya histórica y cuando escuchó los nombres de los defensas, por dentro de la mascarilla, sonrió.

Y es que Rubiales no olvida. Sergio Ramos fue uno de los jugadores que salió en defensa de Julen Lopetegui durante la crisis de Rusia 2018, cuando el hoy entrenador del Sevilla fue fulminado por haber firmado con el Real Madrid. Ramos se convirtió en uno de sus defensores más firmes y no se tomó nada bien la decisión personal del presidente federativo. Posteriormente le culpó a él del fracaso absoluto en ese Mundial, algo que Rubiales nunca dejó pasar.

Por eso, ver cómo el estado físico de Ramos ha servido de excusa y motivo para dejarle fuera de la Eurocopa le ha producido una cierta satisfacción.

Ramos tendrá ahora que sobreponerse al varapalo, mientras acaba de arreglar el gran jaleo que tiene por delante: su futuro. En poco más de un mes se queda sin contrato y sin el escaparate de la Eurocopa su cotización se ha devaluado aún más.

Quizá la renovación a la baja que le ofreció el Real Madrid (un año más con una bajada de sueldo del 10%) le parezca más atractiva… si es que Florentino Pérez no aprovecha la coyuntura para rebajarla de nuevo.