La última fue la primera

Tal día como hoy hace diez años el Airbús ‘Miguel Hernández’ aterrizó en Sudáfrica con la Selección de España, que fue la última en llegar al Mundial 2010. Lo hizo con la etiqueta de favorita en las apuestas, después del fútbol desplegado en la Eurocopa 2008. Pero también con las dudas razonables tras muchos años de caer antes de tiempo, exactamente desde la Copa del Mundo de México, en 1986. Junto a la Selección, dirigida por Vicente del Bosque y Toni Grande, viajaron en ese avión de Iberia los enviados especiales, entre ellos los que firman esta serie que comienza hoy, ‘Memorias de Sudáfrica’, y que cada día hasta el, desde entonces, glorioso 11 de julio, rememorará lo sucedido allí.

La Selección aterrizó en Johannesburgo el viernes 11 de junio de 2010 a las 9:20 horas de la mañana tras un vuelo nocturno sin más historia, salvo que los asientos de todos el avión fueron personalizados con el nombre de cada uno de los miembros de la expedición. Los jugadores aprovecharon las 10 horas de vuelo para dormir el máximo posible. Entre seis y siete horas de media, ayudados por los inductores del sueño recetados por los doctores Celada y Cota. Nada más llegar, en otro vuelo de hélice, pusieron rumbo a Potchefstroom, una ciudad universitaria a 135 kilómetros de Johannesburgo que, a la postre, fue el cuartel general de La Roja y donde se generó una historia que emocionó a todo el país y por la que aún brindamos millones de compatriotas.

A su llegada a Potchefstroom, la expedición española fue homenajeada con danzas y cantos tribales. Después de una bienvenida tan colorida y especial, los jugadores se marcharon a su hotel, en la Universidad del Noroeste, agradecidos ante tan exótico recibimiento. Junto al cuartel general había numerosas personas con los colores de la Selección, sino también varios carteles en los que aparecía el singular alcalde de la ciudad con un mensaje para la Roja: ‘Bienvenido España-La Roja’. El detalle fue recogido por Alfredo Relaño en su columna, que tituló ‘El Mundial y la duda: ¿España o La Roja’. “Vamos tan conformes con este equipo que nada se discute en torno a él. Pretendimos debatir sobre la portería y una salida en falso de Víctor lo frenó en seco; pretendimos debatir sobre si un delantero o dos y como los dos están a medias se da por bueno empezar con uno; pretendimos debatir si extremos o tiqui-taca y el segundo gol a Corea mandó al limbo las dudas. Aquello de que cada español es un seleccionador, fecunda tradición de discusiones de bar, pasó. Todo el mundo quiere a este equipo, sólo nos preocupa que se cure Iniesta”, escribió Relaño ese día.

Efectivamente, la única preocupación era recuperar a Iniesta para el partido frente a Suiza, 72 horas después de la llegada, en Durban…