Paso de gigante hacia Qatar

Portugal salió como Do Dragao quería que saliese. Los primeros minutos fueron un vendaval local y Turquía se limitó a defenderse como pudo. En el primer minuto ya avisó Cristiano, que volvió a repetir en el minuto 9. Continuaron los constantes ataques hasta llegar al minuto 15 cuando Otavio aprovechó el rechace de un golpeo al palo de Bernardo Silva (espectacular en todo el partido) para abrir el marcador.

Portugal quiso marcar rápido el segundo, pero Tuquía se revolvió tras recibir el gol. La inédita defensa portuguesa era el punto débil de Fernando Santos. Errores de organización y de simple falta de talento llevó a los turcos a tener diez minutos de ocasiones. Solo fueron eso, diez minutos a los que reaccionó Portugal y, en el minuto 42, amplió la ventaja. La salida de balón de Turquía dejaba mucho que desear y Bruno Fernandes y Bernardo Silva tenían muy fácil generar ocasiones.

La segunda parte prometía ser otro monologo de Portugal, pero Yilmaz y Ünder se inventaron una pared en la frontal que facilitó el 2-1. Do Dragao dejó de hacer la ola en las gradas para empezar a preocuparse. Una distancia de un solo gol de entaja era demasiado peligrosa para los minutos finales y Fonte se encargó de regalar un penalti cometido sobre Ünal. Diez millones de portugueses respiraron aliviados cuando Yilmaz la envió fuera. Matheus Nunes, gracias a Leao, sentenció en el 93′. Cristiano rozó su gol en la última jugada del partido dando al larguero.

Oporto volverá a vivir 90 minutos (o más) de tensión el martes, en una final por una plaza en Qatar frente a Macedonia.