A Xabi Alonso le gusta comer y beber. Como buen chicarrón del norte. Amante de la cuchara y el tenedor, aderezado con un buen caldo. Se podría definir como una persona exquisita en la vida, con la correspondiente prolongación en el campo. Le gusta el buen fútbol, el de toque, el preciso, el precioso, el corto, el largo… Un crisol, sutil con los pies y con un golpeo de seda. Ideas cartesianas, juego preciso.
Junto a Xavi Hernández se convirtió en uno de los directores de la selección. Una década organizando la pizarra, las ideas, las sensaciones y el juego propio y el de los compañeros. Un tramo que le llevó a convertirse campeón de Europa en dos ocasiones y del Mundo en otra. Xabi ha sido una referencia. Dentro y fuera. Para jugadores y para entrenadores. Su sello personal le llevó al reconocimiento mundial.
Ahora, con 32 años, ha decidido poner punto y final a su recorrido con la selección española. Se despide con los deberes hechos y con el sinsabor del último batacazo en el Mundial de Brasil. Es hora de entregar el relevo y de saborear, con un buen caldo, lo que ha logrado a lo largo de estos 11 años con España.
Foto © Carmelo Rubio.
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