Nuevos aires en Stamford Bridge

new_cesc

Cesc Fàbregas salió del Barcelona harto de que no entendiesen su juego. Resignado de ver como hipotecaba el juego y el prestigio que había amasado en su día en la Premier League jugando con el Arsenal. Añoraba regresar a los orígenes pero precisaba que alguien le diese el empujón. Y ese llegó en forma de llamada. Al otro lado del hilo teléfonico surgió la voz de José Mourinho. Le quería para el proyecto del nuevo Chelsea.

Y Cesc no lo dudó. Había llegado el momento. Los gritos de la grada del Camp Nou habían minado su capa impermeable culé y era el momento de hacer las maletas. Con la pena de dejar, por segunda vez, su casa y sabiendo que no habrá una nueva oportunidad.

Volvió a Londres. A otro barrio más burgués, donde le espera un proyecto ambicioso. José Mourinho le ha entregado los galones desde el primer momento. Una responsabilidad acorde a su estilo de juego. Ha recuperado su posición de organizador y, de momento, se ha olvidado de esos papeles el extremo o el nueve falso. En los dos primeros partidos, el Chelsea ha ganado dejando una muy buena imagen, liderado por Fàbregas.

Del Bosque puede respirar tranquilo ahora que se avecina la lista de la revolución después del borrón del Mundial de Brasil. Cesc ha recuperado sensaciones y fútbol.
Y otra buena noticia es que en ese mismo equipo juega Diego Costa. También ha recuperado el tino y lleva dos goles en dos partidos. Más motivos para que el seleccionador cuente con argumentos ante esta convocatoria.

Foto © Carmelo Rubio.


gracias: laenergiadelaroja