España deja al gallo sin cresta

De los buenos no conviene dudar en cualquier ámbito de la vida. Mucho menos si estamos hablando de la Selección española de fútbol. La campeona del Mundo y de Europa mantiene el crédito intacto aunque en ocasiones sufra los daños colaterales de este deporte. El empate ante Finlandia en Gijón abrió de manera inexplicable una brecha de dudas en un sector de la afición, que mira los resultados en clave de los acontecimientos que están sucediendo en los dos grandes clubes de la Liga española. Sin embargo, la Selección está por encima de este tipo de cuitas. Ahí todos reman en la misma dirección y con el mismo entusiasmo como ha quedado demostrado en Saint Denis.

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España ganó a Francia porque es futbolísticamente mejor. Mucho mejor. Porque sabe manejarse con soltura en situaciones de máxima presión y porque tiene una plantilla y un equipo que debe calificarse como leyenda. El repaso fue monumental con ese estilo clásico de ir minando la moral del contrario hasta que llega el golpe certero. España jugó en el Stade de France de manera majestuosa, presentándose ante el rival con un ¡estoy aquí! Dio la cara de principio a fin hasta silenciar el templo de los galos. El repaso fue total, de principio a fin, y el tanto debió llegar ya en la primera parte porque el colegiado Kassai no se atrevió a pitar un claro penalti sobre Pedro.

 

También se sobrepuso la Selección a la errónea aplicación del Reglamento. España no cayó en la trampa y siguió a lo suyo hasta que llegó el tanto de Pedro en una gran jugada colectiva. Mereció un resultado más amplio, pero lo fundamental es que España ha encarrilado la clasificación para el Mundial de Brasil y aleja el fantasma de la repesca a falta de tres partidos para completar el grupo. Ahora, a preparar la Copa Confederaciones.

Foto © Carmelo Rubio

gracias: laenergiadelaroja