El 7 ya no tiene dueño

En sus años buenos, Raúl González se decantó por lucir el número 10 en la espalda. El dorsal de las estrella, de Pelé, de Maradona… Soñaba con formar parte del club de la elite internacional a lo grande. Sin embargo, la noche del 25 de junio del año 2000 algo cambió en su vida. España jugaba los cuartos de final de la Eurocopa ante Francia en el estadio Jan Breydel y Raúl gozó de un penalti en el último minuto del partido para forzar la prórroga. El balón acabó en la grada y España, eliminada.

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Ese error desembocó en una decisión irrevocable. Renunció al dorsal 10 y optó por el 7. Fue acertado el cambio. Raúl mantuvo el caudal de goles y logró el apodo del ’7 de España’. Ese año 2000 tuvo origen una leyenda que tuvo su continuidad con David Villa, al que bautizaron como el ‘verdadero 7 de España’. En medio se vivió el auge, apogeo y declive del delantero madridista con la Selección, con la que hizo 44 goles, y la recogida del testigo del delantero del Valencia y del Barcelona, que le tocó vivir la época dorada del fútbol español (Mundial y Eurocopa) con un papel de actor principal. El Guaje logró nada menos que 59 goles, un registro que tardará mucho tiempo en mejorarse y sólo al alcance de un fuera de serie.

Después de 14 años con un dueño fijo y con Raúl y con Villa desenganchados de la selección, el 7 de España se convierte en un dorsal libre. Un número con doble filo porque para muchos puede convertirse en una mochila muy pesada. Deulofeu lo exhibió en su debut con la absoluta ante Bolivia y ahora otro Raúl, García, lo llevará en esta doble convocatoria.

Foto @ Carmelo Rubio.


gracias: laenergiadelaroja