El tributo al maestro

David Villa acudió cabizbajo al tanatorio, visiblemente emocionado y contrariado por la situación. Allí coincidió con Arbeloa y Xabi Alonso y se citaron para el miércoles en la semifinal de la Copa del Rey, pero El Guaje tenía antes otro objetivo entre ceja y ceja.

La mejor manera de agradecerle todo a Luis Aragonés era ganar a la Real y hacer un gol. Las horas previas estaban siendo una pesadilla, como han reconocido los futbolistas del Barcelona después de caer ante el Valencia. La muerte del mister había minado la moral de sus chicos aunque hiciese varios años que no estaban bajo su tutela.

VILLALUIS

 

Por eso, cuando conectó el pase que le proporcionó Diego Costa y vio el balón dentro de la portería sintió un alivio, una sensación de liberación. Gol, índices al cielo y una oración interior. Había acumulado tanta tensión en los momentos previos que después el sistema nervioso le pasó factura. La parte posterior del muslo izquierdo dijo basta. Se rompió el día que honraba a su maestro ya desaparecido. Además, habría sido el día soñado por Zapatones. Perdió el Barcelona, empató el Madrid, ganó el Atlético y se pusieron líderes. Mejor, imposible.

Son varios los internacionales que han buscado el mismo fin. Sólo Villa lo logró, pero en su ánimo persiste la devolución de todo lo que aprendieron al lado del maestro.


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