Del Bosque decidió meter seis cambios ante la selección de Macedonia para dar frescura y energía al equipo. Una decisión que se tradujo en un cambio de piel sustancial. La imagen de juego vistoso ofrecido días atrás ante Eslovaquia se esfumó sin que los elegidos para la ocasión pusiesen remedio.
La ilusión que levantaron Iniesta y Silva en Oviedo se transformó en un partido plomizo a un ritmo cansino. Lo importante era sumar los tres puntos y dejar la clasificación en bandeja para certificarla en el próximo choque ante Luxemburgo en Logroño el mes que viene y acudir a Ucrania con los deberes hechos.
Se cumplió el objetivo de esquivar el escollo de la cenicienta Macedonia con menos vistosidad de la deseada. La oleada de cambios y la debilidad del contrario derivaron en un partido vacío de espectáculo. Y eso que España se adelantó pronto en el marcador con un gol de Mata a los siete minutos. Un tanto que recordó al de Goicoetxea en el Mundial de Estados Unidos. El mazazo tuvo un efecto somnífero en lugar del efervescente esperado.
España no mejoró ni con los cambios ante la nula exigencia de los macedonios, que solo llegaron en una ocasión al área de De Gea. Cada recuperación de balón se convirtió en una hazaña, mas si el damnificado era Iniesta. El partido no pasará a la historia, salvo por que algún espectador se quedase dormido en la grada. La selección solo tiro dos veces a puerta. Una fue el gol y otra, al larguero.
Lo más positivo es que España estará defendiendo la corona simplemente con ganar el siguiente compromiso.
Por España jugaron. De Gea, Carvajal, Piqué, Ramos, Bernat, Busquets, Isco (Iniesta), Cazorla (Koke), Silva, Diego Costa (Alcacer) y Mata.
Gol : 0-1, m. 7: Mata.




