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Iago Aspas debutó el pasado martes como internacional en Wembley. Lo hizo, además, marcando un golazo. El temperamental jugador gallego lo celebró besando el escudo de España bordado en su camiseta. Ese gesto ha hecho que un exjugador y entrenador muestre su preocupación por lo que le pueda suponer a Aspas.
Salva Ballesta, exdelantero de Málaga, Valencia o Atlético de Madrid, entre otros equipos, nunca ha ocultado su ideología política, que él siempre ha calificado como “patriota”. Hace tres años estuvo cerca de incorporarse al cuerpo técnico del Celta de Vigo, como ayudante de Abel Resino. Su ideología provocó el rechazo de un sector de la afición celtista (de ideología de extrema izquierda), lo que al final llevó al club gallego a pedirle a Abel que no incorporara a Salva a su equipo técnico.
Ahora, tres años después, y en unas declaraciones al programa El Primer Palo, de EsRadio, Salva Ballesta se refirió al gesto de Iago Aspas y expresó un temor, el de que el mismo sector de la afición celtista que le rechazó haga lo mismo con el de Moaña.
“Por lo que estoy escuchando y leyendo, espero y deseo que a este chaval (Aspas), que es una grandísima persona y un grandísimo futbolista, no le pase factura en ese equipo el gesto de besarse el escudo de España después de meter un gol”, dijo Salva, que añadió que “seguro que a un grupo de aficionados igual le ha sentado mal y daría lástima“.

La lesión de Álvaro Morata con la selección española ha causado malestar y enfado en el Real Madrid.
El delantero sufrió un rodillazo de Velkoski en el minuto 46′ de partido ante Macedonia, por el que se echó la mano al bíceps y fue sustituido en el minuto 60 por Aduriz al tener pequeñas molestias.
A pesar de las dudas que generó el incidente, Morata fue de la partida ante Inglaterra, ante la que jugó 26 minutos que pudieron agravar más la lesión que sufría y que nadie sabía, ya que en la Federación no le hicieron pruebas exhaustivas.
Por un lado, el Madrid no entiende que no le hicieran esas pruebas tras el partido de Macedonia; por otro, tampoco comprende que jugara la casi media hora en un partido amistoso como era el de Wembley.
Sea como fuere, lo cierto es que la lesión de Morata le tendrá alrededor de un mes KO, privándole de partidos importantes como los del Atlético y el Barça.

Fuerza, corazón, espíritu de lucha y calidad. Mucha calidad. Esa que, junto a su punto justo de rebeldía, siempre atesoran todos los genios, incluso aquellos que están esvondidos pero que siempre acaban saliendo. Iago Aspas ha llegado a la selección española y lo ha hecho para quedarse por mucho tiempo. Lopetegui le ha dado la oportunidad que no tuvo con Del Bosque y el ariete del Celta la ha aprovechado. Un jugador de raza que ahora, con 29 años, explota definitivamente.
Su carácter díscolo y polémico desde que era adolescente varias veces estuvo a punto de dar al traste con su calidad innata como jugador. Pero este carácter visceral lo ha ido domando con el tiempo, hasta llegar a convertirse en santo y seña -además de capitán- del Celta de Vigo, el club de su vida.
Ante Inglaterra fue el debut soñado de Aspas con la selección española, en la que ha sido la sensación de la última convocatoria.
Su entrada al terreno de juego tras el descanso dio un cambio radical a la imagen de España ante el equipo inglés. Contagió con sus ganas al resto y en estado de gracia, firmó el debut que cualquier futbolista sueña con su selección. Todo su trabajo tuvo su premio a nueve minutos del final con un tanto estratosférico. Una obra de arte hecha bicicleta y disparo final con rosca a la escuadra que puso patas arriba a Wembley. Todo, obra de un casi desconocido para el panorama internacional.
La historia de Aspas, que pertenece a una saga de futbolistas con dos hermanos más de Iago dedicándose al fútbol, además de un tío y un primo, se escribe desde un 1 de agosto 1987, cuando nacía el pequeño de cuatro hermanos en la localidad de Moaña, Pontevedra. A los ocho años empezó a jugar al fútbol y solo un año después, con 9 años, ingresó en las categorías inferiores del Celta de Vigo, sin duda, el club más importante de su carrera.
El delantero se fraguó un nombre propio en el equipo vigués y poco a poco fue siendo relevante para los técnicos. Así, su debut se produjo el 8 de junio de 2008 en el Estadio Helmántico de Salamanca, en donde el Celta cayó por 3 goles a 1 y en donde Aspas fue titular y jugó 60 minutos. No obstante, entre la hinchada del Celta siempre será recordado por su primer partido en el Estadio de Balaídos, que tuvo lugar el 7 de junio de 2009 en un partido frente al Alavés marcado los dos goles de la victoria viguesa y convirtiéndose desde ese momento en el nuevo ídolo local.
Un idilio que duró varios años. Hasta junio de 2013, para ser precisos. 9 millones cambiaron su futuro, que ya era presente en Liverpool. Solo un año después, nuevo cambio de aires, esta vez volviendo a España para jugar con el Sevilla. (more…)
EFE
- Marcó un golazo en el partido amistoso ante Inglaterra.
- Fue el debut de Iago Aspas con la selección española.

Iago Aspas, delantero del Celta de Vigo, ha mostrado su satisfacción por su debut con la selección española, en el partido amistoso contra Inglaterra (2-2), en Wembley, en el que además logró marcar el primero de los goles que permitió al equipo nacional igualar el choque.
“Debutar con la selección, en Wembley y, además, poder marcar es para estar contento. Es una alegría inmensa y el premio al trabajo hecho durante estos años, especialmente el último año y medio gracias a la ayuda del Celta y de mis compañeros”, comentó en rueda de prensa.
Aspas se acercó este miércoles por la mañana a las instalaciones deportivas de A Madroa para compartir su experiencia con sus compañeros y los integrantes del cuerpo técnico que encabeza el Toto Berizzo.
“Todos me dieron la enhorabuena por el debut y por el gol”, indicó el delantero, quien admitió tener el teléfono móvil “un poco saturado” por la cantidad de mensajes y WhatsApp recibidos.
“Iba tranquilo y confiado. Si me llamaron sería por algo. Quedó demostrado que podía tener la oportunidad. Sabía que tenía una buena oportunidad y que me tenía que comer el mundo en cada minuto“, apostilló.
Aspas confía en poder regresar a la selección. “La próxima convocatoria es en marzo y el fútbol da muchas vueltas, así que nunca se sabe“, ha reflexionado, pero por si acaso ya se ha traído todo el material deportivo que le han permitido, incluida la camiseta con la que jugó y otra firmada por sus compañeros.
“Seguiré trabajando como hasta ahora para hacer cosas positivas en mi club y tener más posibilidades. Al acabar el partido hablé con el utillero y le dije que iba a llevarme la máxima ropa posible por si no vuelvo”, bromeó.
“Julen (Lopetegui) me dijo al salir que estuviera más abierto y que fuera decisivo por el lateral. Al acabar me dio la enhorabuena me dijo que no todo el mundo se estrena marcando en Wembley”, agregó.
Aseguró encontrarse un ambiente “muy bueno” en la concentración, en la que “hubo partidas de cartas, de consola… casi como si estuviera el Celta, aunque al principio me costó soltarme”, y tranquilizó a la afición viguesa recordando que le restan tres años de contrato.
“Tranquilo que no me voy. Estoy muy contento aquí. Tengo tres años más de contrato. Puede que sea uno de mis mejores momentos”, sentenció el futbolista, quien no piensa en el Mundial de Rusia 2018 porque “queda muy lejos”.